Cómo Cuidar Plantas en Invierno: Guía Completa

El invierno puede ser complicado para las plantas de interior debido a tres factores principales: menos luz natural, baja humedad y fluctuaciones de temperatura. Estos cambios ralentizan el crecimiento de las plantas y las hacen más vulnerables. Aquí tienes los puntos clave para mantenerlas en buen estado durante esta temporada:

  • Riego: Reduce la frecuencia a la mitad. Riega solo cuando la tierra esté seca al tacto y usa agua a temperatura ambiente.

  • Humedad: Usa humidificadores o pulveriza las hojas por la mañana, asegurándonos que queden secas para la noche. Mantén la humedad entre 40-60% para especies tropicales. 

  • Temperatura: Mantén entre 15-24°C. Evita corrientes de aire frío y fuentes de calor directo.

  • Luz: Coloca las plantas cerca de ventanas orientadas al sur y limpia los cristales. Si la luz es insuficiente, utiliza lámparas LED de crecimiento.

Observa tus plantas regularmente para detectar problemas como hojas amarillas, plagas o signos de estrés. Con estos cuidados, tus plantas estarán saludables incluso en los meses más fríos.

Riego y Humedad en Invierno

El invierno trae consigo la necesidad de ajustar tanto el riego como la humedad de las plantas de interior. Durante esta estación, las plantas demandan menos agua y deben enfrentarse a la baja humedad ambiental que generan los sistemas de calefacción. Estos pueden reducir la humedad relativa hasta un 10–20%, mientras que muchas especies requieren niveles cercanos al 50% para mantenerse saludables.

Con qué frecuencia regar las plantas en invierno

En invierno, las plantas entran en un periodo de latencia, lo que significa que su crecimiento se ralentiza y necesitan menos agua. De hecho, el exceso de riego es una de las principales causas de muerte en plantas de interior durante esta temporada.

En lugar de seguir un horario fijo, es mejor regar según las necesidades de cada planta. Antes de añadir agua, introduce un dedo en la tierra hasta el primer nudillo; si la superficie está seca, es momento de regar. Si aún está húmeda, espera unos días más.

El momento del riego también importa. Es preferible hacerlo a media mañana y evitar las noches, ya que el sustrato frío puede aumentar el riesgo de congelación de las raíces. Además, utiliza agua a temperatura ambiente para evitar un choque térmico en las raíces.

La técnica de riego debe ser cuidadosa: aplica el agua directamente en el sustrato, preferiblemente en los bordes de la maceta, en lugar de sobre las hojas. Esto fomenta un mejor desarrollo de las raíces y reduce el riesgo de pudrición basa. Por último, asegúrate de que las macetas tengan orificios de drenaje para evitar acumulaciones de agua.

Control de Temperatura y Luz

Durante el invierno, mantener la temperatura adecuada y proporcionar suficiente luz a las plantas es clave para su bienestar. Al igual que el riego y la humedad, estos factores son esenciales para que las plantas afronten la temporada fría sin problemas. Aquí te explicamos cómo evitar corrientes de aire frío y mejorar la iluminación.

Mantén las plantas cálidas y protegidas de las corrientes

La mayoría de las plantas sufren con el frío, por lo que es importante mantenerlas entre 15°C y 24°C durante el día y por encima de 10°C durante la noche. Este rango de temperatura ayuda a que las plantas mantengan sus funciones vitales y eviten el estrés térmico.

Ubica tus plantas en lugares alejados de corrientes de aire y de fuentes de calor directo como radiadores. Si las temperaturas nocturnas son especialmente bajas y tus plantas están en el alféizar, considera moverlas hacia el interior para protegerlas de cambios bruscos de temperatura. Busca siempre espacios con temperaturas estables y sin corrientes.

Asegura una iluminación adecuada

El invierno trae menos horas de luz natural, lo que puede afectar a tus plantas. Para maximizar la luz disponible, limpia las ventanas regularmente. El polvo y la suciedad pueden bloquear una cantidad considerable de luz, afectando el crecimiento de las plantas. Además, rota las macetas de vez en cuando para garantizar que todas las partes de la planta reciban luz de manera uniforme, evitando que crezcan torcidas o desbalanceadas.

Si la luz natural no es suficiente, considera usar lámparas LED de crecimiento. Estas lámparas ofrecen el espectro lumínico necesario para mantener activas a las plantas durante los meses más oscuros. Coloca las lámparas entre 30 y 60 cm de distancia, ajustando según las necesidades de cada especie.

Cuidado de Plantas Sensibles

Además de ajustar la temperatura y el riego, algunas especies necesitan atención más detallada para sobrevivir al invierno. Las orquídeas, bromelias y calatheas son especialmente delicadas frente a los cambios de temperatura y humedad propios de esta estación. Con un cuidado adecuado, estas plantas pueden mantenerse saludables incluso durante los fríos inviernos madrileños. Estas recomendaciones complementan las pautas de riego, luz y temperatura mencionadas anteriormente.

Cuidado Invernal de Orquídeas, Bromelias y Calatheas

Las orquídeas Phalaenopsis requieren cuidados específicos en invierno. El riego debe adaptarse al nivel de sequedad del ambiente interior. Aunque la regla de los tres cubitos de hielo por semana es común, la calefacción puede aumentar la necesidad de humedad. Observa las raíces: si están verdes y carnosas, la hidratación es adecuada; si lucen secas y grises, es momento de aumentar el riego.

La humedad ambiental es clave para estas plantas tropicales. Las orquídeas necesitan al menos un 60% de humedad, y en el caso de las orquídeas polilla, prefieren un 65% o más. Para lograrlo, coloca un plato con guijarros y agua bajo la maceta, asegurándote de que las raíces no toquen el agua directamente. Otra opción es ubicarlas en el baño, siempre que reciban suficiente luz natural.

En cuanto a la temperatura, las orquídeas deben mantenerse entre 10°C y 27°C. Para estimular la floración de las orquídeas phalaenopsis, lo ideal es una temperatura diurna de 18°C y nocturna de entre 13°C y 16°C. Evita exponerlas a corrientes de aire frío provenientes de puertas o sistemas de calefacción, ya que esto puede provocar la caída de los capullos.

Las bromelias, por su parte, deben protegerse del aire seco del invierno. Reduce la frecuencia con la que llenas su copa central para evitar la pudrición, mantén alta la humedad ambiental y colócalas lejos de fuentes de calor como radiadores.

Las calatheas son muy sensibles a los cambios bruscos de temperatura y humedad. Si sus hojas se enrollan o presentan bordes marrones, el ambiente está demasiado seco. Procura ubicarlas en habitaciones con humedad constante y protégelas de corrientes de aire.

Conclusión: Mantener las Plantas Saludables Durante Todo el Invierno

El invierno trae consigo retos particulares para el cuidado de las plantas. Las bajas temperaturas, la falta de luz natural y el aire seco generado por la calefacción pueden afectar su bienestar. Por eso, realizar ajustes específicos en su cuidado, como los descritos anteriormente, es clave para superar esta temporada sin problemas.

La observación constante es tu mejor aliada. Dedica tiempo cada semana a revisar tus plantas, buscando señales de estrés o la presencia de plagas como ácaros y cochinillas. Además, controla la humedad del sustrato: riega únicamente cuando la capa superior esté seca para evitar problemas como la pudrición de raíces.

"La marchitez y la coloración marrón o negra de los tallos, hojas o flores indican que los tejidos han sido destruidos por el frío." - Jardinería Sánchez.

Las plantas más jóvenes y delicadas requieren un cuidado especial, ya que son más propensas a sufrir daños por el frío. Si notas hojas marchitas o ennegrecidas, podría ser un signo de exposición a heladas. Asimismo, un crecimiento desigual puede indicar que no reciben suficiente luz. Retirar las hojas amarillentas no solo mejora el aspecto de la planta, sino que también permite que concentre su energía en un desarrollo más saludable.

Siguiendo las recomendaciones sobre riego, temperatura, humedad y luz, tus plantas no solo resistirán el invierno, sino que estarán preparadas para crecer con vigor cuando llegue la primavera.

El invierno no tiene por qué ser sinónimo de plantas debilitadas. Con los cuidados adecuados, esta estación puede convertirse en una oportunidad única para fortalecer tu conexión con la jardinería y mejorar tus habilidades cuidando de tus plantas.

 


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